“Ella ha logrado cosas que otras chicas a su edad aún no han hecho”

Una joven de 16 años, en una ciudad remota, se convierte en creadora digital y estudiante global de Tekkie Uni

Sophia Oviedo es una estudiante de 16 años que vive en Tartagal, Argentina, junto a sus padres.

Tartagal es una zona remota, de pocos recursos, en Argentina, justo entre la frontera con Bolivia. Es una zona cálida, árida, sin turismo y sin mucha economía. Es por esto que las oportunidades para los niños en Tartagal son limitadas. Allí solamente se enseñan las materias básicas en la escuela, y no hay academias o clases adicionales; además de que la mayoría de los habitantes ni siquiera terminan su educación.

A los padres de Sophia les gustaría que ella fuera a la universidad a otro lugar, que cuente con más oportunidades. Parte de ese proceso de preparación para sus estudios superiores implica asegurarse de que Sophia participe en una serie de actividades extraescolares, lo que puede ser todo un reto en Tartagal, en donde no hay mucho que los jóvenes puedan hacer.

“Los niños de mi edad se reúnen después de clases para pasar la tarde juntos”, dice Sophía. “Algunos juegan al fútbol o toman clases de inglés; esas son las actividades más frecuentes”.

Sophia, sin embargo, es diferente. Gracias al apoyo de sus padres y a la plataforma en línea de Tekkie Uni, ella toma clases de programación después de la escuela. Ahora se encuentra cursando su tercer año de programación.

Educación global en una zona aislada del mundo

Sophia comenzó a estudiar hace tres años, después de que su padre, médico, viera un anuncio de Tekkie Uni a través de Facebook.

Inmediatamente él pensó en Sophia. Y, aunque ella ya participa en deportes, baile y también modela, nunca había considerado estudiar programación. Aprender a codificar es el tipo de oportunidades poco probables para niñas como Sophia en Tartagal, su hogar (la programación se considera una actividad para adultos y no para niños). Interesados en dejarla explorar una nueva habilidad desde la seguridad de su hogar, sus padres decidieron darle una oportunidad a Tekkie Uni.

“Dijimos: ¿Por qué no?”, agrega su mamá, Silvana Oviedo.

Durante los tres años transcurridos desde entonces, Sophia ha diseñado aplicaciones y juegos para móviles, y ha construido amistades con otros niños de América Latina y el mundo.

“Le encanta diseñar aplicaciones móviles y nos pide que juguemos con las Apps que inventa”, dijo Silvana. “Le gusta siempre entender cómo funciona y cómo se crea todo”.

A Sophia le gusta compartir sus proyectos y retos con sus padres después de la clase; les habla sobre lo que aprendió, de cómo la maestra le ayudó a comprender la sesión, y de qué es lo que la entusiasma sobre su próxima creación. La programación le ha dado una visión más profunda de la tecnología; y aunque los niños de Tartagal hacen videos, toman fotos y juegan a los videojuegos en sus teléfonos, ninguno de ellos sabe realmente lo que es la programación. Por su parte, a Sophia la programación le ha permitido convertirse en una creadora digital.

“Ha hecho cosas que otras niñas de su edad nunca han hecho”, dice Silvana.

Convirtiéndose en estudiante del mundo, a través de la clase de programación

En los tres años que Sophía ha tomado clases con Tekkie Uni, Silvana ha visto madurar a su hija.

“En estos cursos ella ha aprendido cualidades que también he visto reflejadas fuera del aula”, dijo Silvana. “Además del sentido de responsabilidad, ha ganado independencia porque ella misma maneja su agenda”.

También ha visto a su hija convertirse en ciudadana del mundo, al conocer y hacer amistades con chicos de otros países, a quienes también les encanta codificar.

Mientras Sophia tiene amigos en Tartagal (a quienes ha compartido sus aplicaciones y les ha contado  sobre sus clases), Tekkie Uni la ha integrado a un grupo de niños que viven en diferentes lugares de América Latina, incluyendo Chile y otras provincias de Argentina.

Algunos de los proyectos más gratificantes para Sophia son aquellos en los que ha trabajado con sus compañeros de clase, un unido grupo internacional de niños programadores quienes han estudiado durante el año escolar.

“El proyecto que más me gustó fue un proyecto grupal, porque lo importante era aprender a trabajar en grupo, en parejas”, dijo.

Ha estudiado con el mismo grupo durante el último año y después de pasar tanto tiempo con sus compañeros de clase de Tekkie Uni, ahora saben trabajan en equipo: aprenden y construyen proyectos como grupo. Ella, además, es la única chica de toda su clase.

“En el primer año tuve algunas compañeras, pero hoy soy la única, solo tengo compañeros varones, y no me siento en desventaja. Lo contrario”, dijo. “Me siento bien. Siento que puedo marcar la diferencia y destacarme positivamente entre mis compañeros”.

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Usando la programación como peldaño hacia sus sueños

Sophia no está segura de lo que quiere ser cuando sea grande, pero cree que la tecnología jugará un papel importante en su futuro.

“Por ahora, me gusta mucho el mundo de los negocios”, explicó. “Podría ser una empresaria y usar la programación para crear aplicaciones en el futuro sobre algo que aún no exista y así hacer dinero”.

Los padres de Sophia apoyan sus sueños: “lo que sea que ella quiera hacer”. Pero, sobre todo, quieren que ella mantenga su pensamiento global y que cuente con oportunidades más allá de los límites de su ciudad de Tartagal, así como ha comenzado a tener a través de Tekkie Uni.

“Quiero que ella tenga esa visión de ciudadana del mundo; sin limitarse por las barreras físicas del lugar donde vive, sino que se dé cuenta de todas las posibilidades que hay en el mundo”, concluye Silvana.

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