Cómo Tekkie Uni ayudó a una niña de 11 años en Arabia Saudita a aprender a programar

Fátima Alsalman, de 11 años, vive con sus padres y su hermana pequeña en Al-Ahsa, la principal región de la Provincia Oriental de Arabia Saudita. Su padre es herrero y su madre enfermera, pero Fátima se enteró de las clases de programación de Tekkie Uni por su tía, Maysa Adnan, una maestra que frecuentemente cuida a su sobrina.

“Fátima pasa la mayor parte del tiempo en mi casa, especialmente cuando sus dos padres están en el trabajo”, dijo Maysa. “Vi un anuncio de los cursos de inglés para niños de Langaroo, y hablé con Fátima de esto.”

Pero Fátima no quería tomar más clases de inglés, ya tenía en la escuela. Estaba mucho más interesada en hacer algo más creativo. Había participado en un evento online llamado “Hora del código” que la condujo a la programación, y quería probar más.

“Como mi padre, que diseña su propio trabajo, quiero diseñar programas de computación”, le dijo a su tía.

Maysa entendía el interés de su sobrina. Antes de ser maestra, Maysa obtuvo un título en Programación. Así que investigó más y aprendió sobre los cursos de Desarrollo de aplicaciones de Tekkie Uni. Parecía una buena manera de que Fátima comenzara a programar.

¿Qué siente un niño al tomar programación como su primera clase virtual?

Tekkie Uni fue el primer curso en línea de Fátima, y acostumbrarse a él fue desafiante, dice su tía. Al principio, Maysa no pensaba que Fátima iba a querer continuar en el curso.

“Al principio tuvo miedo y cuestionó el programa”, dijo Maysa. “Ella solo quería jugar y no quería trabajar. Pero después de intentarlo, quería hacer más y trabajar en los proyectos, y su profesor también la animaba.”

Otra cosa que ayudó a Fátima fue trabajar con Scratch, un lenguaje de programación visual basado en bloques y diseñado para niños. No solo es fácil para los niños trabajar con Scratch —ellos pueden moverse alrededor de bloques de códigos predefinidos para crear sus programas—, la mascota de Scratch es un gato, y a Fátima le encantan los gatos.

“Es así como nació su interés y entusiasmo por el lenguaje de la programación”, dijo Maysa, entre risas. “¡Todo vino de un gato!”

Sin embargo, una vez que Fátima se sintió más cómoda con el programa, tuvo una gran experiencia. Mientras el programa la desafiaba, Maysa la veía aprender de sus errores.

“Siempre la animé, especialmente durante esos momentos en los que se sentía frustrada”, dijo. “A veces los niños quieren lograr sus sueños por la vía más fácil, pero el papel de la familia aquí es enseñarles a hacerlo por la ruta más difícil”.

Sin embargo, una vez que Fátima se comprometió, comenzó a dedicar mucho tiempo a sus proyectos, y los atendió como si fueran bebés o marionetas, dice su tía, siempre pensó en el siguiente proyecto y lo vinculó a sus futuras ambiciones. Uno de los proyectos en los que trabajó fue ¡un juego de Hello Kitty! que quería diseñar para su hermana de cuatro años.

“Se sentaba a pensar en cómo sorprender a su hermanita con su adorable proyecto”, dice Maysa.

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¿Cómo ayuda Tekkie Uni a los niños fuera de la clase?

Maysa ha visto cómo su sobrina se ha convertido en una niña más fuerte y segura de sí misma mientras aprende a programar con Tekkie Uni. Ella ha compartido sus proyectos con sus amigos y maestros en la escuela, por ejemplo, y ha recibido gran apoyo.

“Cuando sus profesores supieron que estudiaba programación en Tekkie Uni, buscaron aprovechar sus habilidades de programación y transmitir la experiencia a sus compañeros, especialmente porque este tipo de programación no es muy conocido en su escuela pública”, dijo Maysa. “¡Se ha convertido en una pequeña maestra!”

Los amigos de Fátima se emocionan al ver su trabajo; le preguntan sobre los juegos que está creando y le piden ver su teléfono y los proyectos en los que trabaja.

“Este campo de aprendizaje es nuevo para los niños, y en nuestra zona, los niños y los padres todavía no se encuentran familiarizados con él”, dijo Maysa.

Fátima ha tomado dos cursos con Tekkie Uni, y ha aprendido mucho más que programación. Ha conocido a niños de otras regiones, ha aprendido sobre las distintas zonas horarias y ha hecho nuevos amigos con diferentes formas de pensar. También ha aprendido a resolver problemas, no se rinde fácilmente, y ha mejorado su inglés.

Tekkie Uni también le ha cambiado su actitud sobre el aprendizaje, dijo su tía.

“Con su proyecto de programación ha sentido el contraste y se ha dado cuenta de que el aprendizaje también puede ser divertido, a diferencia de las escuelas tradicionales donde los deberes son obligatorios, y los estudiantes únicamente estudian para obtener una calificación”, expresó.

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