Los grandes maestros del ajedrez

El gran juego que te convierte en un maestro.

Ajedrez. El gran juego de estrategia. Un juego que enseña las complejidades y lo cuidadosa que ha de ser la planificación y aplicación de tácticas. Nuestra recomendación es que todos los niños adquieran al menos conocimientos básicos de ajedrez, y sean capaces de jugar algunos juegos con amigos.

Y es que el ajedrez es muy bueno para desarrollar el cerebro, ya sea desde la memoria, el pensamiento estratégico, las soluciones creativas, entre otras formas. Se ha demostrado que ayuda a formar nuevas vías neuronales

y se ha demostrado que algunos de los mejores ajedrecistas del mundo eran genios en el juego. Unos de carácter más expresivo y extrovertido, otros más solitarios, pero eran embajadores activos del «juego de los reyes». Los jugadores de ajedrez pueden incluso ser comparados con personajes de «Juego de Tronos», ya que algunas partidas contienen giros y desenlaces que las hacen muy emocionantes. Conozcamos, sin ningún orden en particular, a algunos de los mejores ajedrecistas de los últimos tiempos.

Garry Kaspárov

Garry Kaspárov tiene la mayor cantidad de victorias consecutivas como maestro de ajedrez.

Gran maestro ruso de ajedrez, ha hecho mucho por el juego. No solo ha viajado a varios países para promocionarlo en clubes de ajedrez locales, sino que ha prestado su nombre a una serie de juegos de ajedrez por computadora. Incluso se enfrentó a una supercomputadora llamada Deep Blue, para probar que el hombre puede vencer a la máquina, (pero se comprobó que estaba equivocado).

Al principio de su carrera sacudió el mundo del ajedrez al vencer al entonces campeón Anatoly Karpov. Hasta ese momento, Karpov llevaba ocho victorias consecutivas en el torneo anual. Y esperaba ganar por novena vez. Kaspárov le arrebató esa oportunidad en una drámatica partida sobre el final del día.

Kaspárov también es un buen tipo. Es el presidente de la Fundación de Derechos Humanos, una organización que aboga por las personas que lo necesitan. Tal vez su capacidad de pensar tan estratégicamente es lo que le permite planificar de forma adecuada los movimientos necesarios para luchar por los derechos humanos y mantenerlos en primer plano en el mundo.

También causó cierta controversia cuando se enfrentó y enemistó con la Federación Internacional de Ajedrez (FIDA). Esto se debió a que Kaspárov sentía que los intereses de los jugadores no estaban bien representados por la organización. En cambio, creía que la organización se había centrado demasiado en la gestión de los intereses comerciales. Esto lo llevó a iniciar su propia organización de ajedrez llamada la Asociación de Ajedrez Profesional. Según indica su nombre, los miembros se ganan la vida en prestigiosas competiciones mundiales o en mesas de parque en Central Park, Nueva York. En cualquier caso, el foco está puesto en los jugadores de ajedrez, y no es visto como una forma de ganar dinero.

Por último, hay dos cosas importantes a tener en cuenta sobre Kaspárov. Una es que alcanzó 15 victorias consecutivas en torneos, un récord ininterrumpido hasta el día de hoy. Y el otro es que, aún así, no fue lo suficientemente bueno para vencer a Deep Blue, la supercomputadora de la década de 1990. Ningún jugador de ajedrez humano ha podido vencer a una supercomputadora.

Bobby Fischer

Bobby Fischer fue una figura enigmática en el mundo del ajedrez.

No muchos jóvenes de 14 años pueden decir que hicieron lo que Bobby Fischer hizo. Bobby revolucionó el Campeonato de los Estados Unidos de 1958 al derrotar a sus oponentes a una edad tan corta, aún con el rostro lleno de acné juvenil. A partir de entonces creció como leyenda. Seis años más tarde, en el mismo torneo, ganó de nuevo, esta vez con una puntuación perfecta.

Los ojos del mundo estaban sobre él. Su talento lo convirtió en un prodigio. Sus dotes para el juego eran casi sobrenaturales.

Pero los vientos helados de la Guerra Fría eclipsaron la carrera de Bobby. Como estadounidense, se enfrentó cara a cara con Boris Spassky, otro gran maestro de la Unión Soviética, en un partido por el título. Este electrizante juego se llevó a cabo en Reykjavik, Islandia. ¡No había sitio más frío para una Guerra Fría!

El juego se vio como una confrontación entre las dos superpotencias, Estados Unidos y Rusia, representados por los dos hombres, y había muchísima presión sobre ellos. Hasta que Boris Spassky cayó en una trampa tendida por Bobby, quien le dio jaque mate en un dramático final de juego.

Washington celebró la victoria como simbólica. Ese fue el punto más alto de la relación de Bobby con el gobierno de Estados Unidos. En 1975 tuvo un desacuerdo con la FIDA. Se retiró de un partido por el título, lo que llevó a su oponente a ganar por defecto.

Esto representó un gran problema, ya que Bobby era el poseedor del título.

Desapareció de la escena pública por años. Luego, tan repentinamente como había desaparecido, se reincorporó al escenario mundial para un partido no oficial en Yugoslavia, de nuevo contra Spassky, en 1992. Era la revancha de la década. Infortunadamente, Yugoslavia estaba bajo un embargo de la ONU en ese momento, con Estados Unidos a la cabeza en la imposición de sanciones, y la participación de Bobby, como ciudadano estadounidense, representaba una violación de la ley estadounidense.

Bueno, participó de todos modos. Y una vez más, derrotó a su viejo enemigo ruso. Pero, en consecuencia, se convirtió en un exiliado sin pasaporte válido, ya que Estados Unidos revocó su legitimidad. Incluso terminó en una prisión japonesa durante un par de meses por usar un pasaporte estadounidense invalidado en ese país. Tal vez pasó su tiempo en la cárcel enseñando a otros reclusos cómo jugar el gran juego. O tal vez simplemente tocó la armónica y cantó: «Nadie sabe los problemas que he visto…». Finalmente, lo dejaron salir. Sin embargo, esto no resolvió el problema del pasaporte.

Afortunadamente para él, el parlamento más antiguo del mundo, establecido en el siglo 10, el Althing en Islandia, le concedió la ciudadanía de ese país helado. Entonces, en cierto sentido, el frío reactivó a Fischer.

Allí permaneció hasta su muerte en 2008. Tristemente, fue solo un peón en un juego mucho más grande que él, la Guerra Fría. Y luego fue la pieza sacrificada por las sanciones en Yugoslavia.

Anatoly Karpov

Anatoly Karpov, otro gran maestro, conocido por su calma bajo presión, incluso ante el implacable tic-tac del reloj de cuenta regresiva del ajedrez.

Anatoly Karpov, un renombrado maestro del ajedrez con una lista de elogios tan larga como el brazo de un orangután. No solo asombra su enorme cantidad de logros, sino que sus éxitos incluyen más de 160 primeros puestos.

Estaba muy contento de representar a la Unión Soviética, especialmente en los enfrentamientos ante oponentes estadounidenses como Bobby Fischer.

Actualmente es miembro de la Duma, o Parlamento ruso, y sirve en el Consejo Público bajo el Ministro de Defensa.

Karpov alcanzó el rango de gran maestro en 1971 en el Torneo Conmemorativo de Alekhine, celebrado en Moscú. Fue todo un logro, ya que algunos de los jugadores más conocidos participaban de la competición en ese momento.

El ascenso de Karpov dentro del mundo del ajedrez lo puso finalmente cara a cara con Bobby Fischer, quien ostentaba el título en esa época. Como ahora sabemos, Karpov nunca llegó a jugar contra Fischer, quien insistió en que los empates en los partidos no contaban para la puntuación general, y que si la competencia terminaba con 9-9 partidos entre ellos, el actual campeón debía mantener su corona. Según eso, ese sería Bobby.

Como resultado de las demandas no realizadas y poco realistas de Fischer a la Federación Internacional de Ajedrez, Karpov se convirtió en el nuevo campeón mundial sin haber ganado el partido final. Esto lo condujo a una decepción, una sensación de victoria vacía. Y optó por organizar otro juego con Fischer.

Fue en vano, ya que las negociaciones fracasaron. Tal vez era algo esperable, ya que los comportamientos extraños e inconsistentes tienden a ser recurrentes entre los prodigios.

Karpov, por lo tanto, deseaba demostrar que era un digno campeón del mundo. Eso lo llevó a participar de importantes competiciones en todo el mundo, ganando convincentemente la mayoría de ellas. De hecho, tuvo el récord de más torneos consecutivos (nueve) durante un tiempo, hasta que Kaspárov lo superó.

Mikhail Botvinnik

Mikhail Botvinnik, (L), podría ser tu abuelo jugando ajedrez en una tarde de verano, de no ser por la presión del reloj.

No es casualidad que haya tantos rusos en esta lista de grandes maestros que tuvieron una influencia significativa en el mundo del ajedrez. La Federación Rusa, que más tarde sería la Unión Soviética, siempre mantuvo al ajedrez como una especie de deporte nacional. Si te preguntas cómo un juego de mesa puede llegar a ser considerado un deporte, ten en cuenta lo siguiente:

Los partidos de competición de ajedrez están cronometrados. Si te quedas sin tiempo, pierdes por defecto. Cada vez que haces un movimiento, tu reloj hace un tic. Esto te presiona para que hagas tu movimiento lo más rápido posible, pero también puede llevarte a cometer errores. Para aguantar la presión, tu cerebro tiene que procesar la información rápidamente.

Si haces un movimiento que te lleva a perder una pieza valiosa, quedas en grave desventaja. El ajedrez es un deporte. Es un deporte de la mente y del cerebro, que requiere que nuestros sistemas operativos vayan a toda velocidad mientras predicen posibles trucos y movidas del oponente. Y Mikhail era uno de los mejores en este deporte.

Nació de judíos rusos, lo que puso a la familia en una posición incómoda en la sociedad, tanto en la Rusia zarista, cuando nació en 1911, como luego, casi al final de esa década, cuando los bolcheviques llegaron al poder para inaugurar el primer estado comunista del mundo.

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Declaró su lealtad a la Rusia soviética, pero era un hombre de modales moderados en todos los sentidos. A los 20 ya había ganado su primer Campeonato Soviético en Moscú. Participó en la politización del juego de ajedrez a finales de los años 1920 y 1930.

Los maestros políticos de la época no estaban seguros de dejar competir a los jugadores soviéticos contra otros que no fueran de la URSS. Principalmente porque no sentían que sus jugadores fueran lo suficientemente fuertes como para defenderse.

Mikhail insistió y obtuvo resultados variados en una serie de competiciones, incluyendo un par de empates contra los mejores jugadores.

Luego, en el invierno de 1936, Mikhail fue invitado a jugar en Inglaterra. Y se autorizó su entrada al concurso. Pero, para proporcionarle un incentivo adicional, se le extendió un privilegio que rara vez se otorga a los jugadores internacionales. Se le permitió a su esposa acompañarlo, presumiblemente como apoyo moral.

A pesar de los recelos de sus pares soviéticos, que predijeron que sería derrotado, Mikhail no se inmutó, y consiguió un invicto primer lugar compartido con un jugador llamado Capablanca.

Esto significó una gran victoria para el ajedrez soviético.

Con los años, Mikhail, que se había graduado de ingeniero eléctrico, colaboró con los primeros pasos del ajedrez informático, primitivo en aquellos días, pero que finalmente llevó a la derrota de su compatriota Kaspárov a manos de Deep Blue. (¡Mikhail, traicionaste a la humanidad!).

Ajedrez para niños

El ajedrez es una excelente manera de que los niños mejoren el funcionamiento cognitivo mientras cultivan relaciones sociales.

Como se puede ver en este artículo, algunas mentes fenomenales han sido parte de la historia reciente del ajedrez. Ser un gran maestro no es poca cosa.

La intensidad de las competiciones de ajedrez es tan mordaz como un partido de fútbol que va 1 a 1 cuando quedan cinco minutos para el final del juego.

El ajedrez implica inteligencia, pensamiento rápido, planificación estratégica y conciencia táctica. Ninguno de los maestros del ajedrez de esta lista podría haber alcanzado los logros que ostentan sin estas cualidades.

Más importante aún, estos son aspectos del cerebro que se fomentan activamente jugando al ajedrez. Es algo que vale la pena considerar para tus hijos. Les estarías dando la estimulación mental necesaria para mejorar varias áreas de su cerebro, como la memoria, el ingenio, la visión de futuro, el cálculo, y muchas más.

Tanto si tus hijos saben jugar ajedrez como si no, se beneficiarán de nuestros cursos de ajedrez para principiantes y para jugadores avanzados. Especialmente cuando juegan con otros niños y tienen la oportunidad de establecer contactos con ellos y construir relaciones.

Si quieres darle a tus hijos un nuevo deporte estratégicamente poderoso para mejorar sus funciones cognitivas, inscríbelos hoy en uno de nuestros cursos.

porque, gracias a Tekkie Uni, pronto serán jugadores coronados.

Chessmen (hombres de ajedrez) es como se les llama a las piezas, a pesar de que incluyen a una «dama», la Reina. Ella es la pieza más poderosa del tablero, capaz de eliminar otras piezas con facilidad. ¡Esto demuestra que es mejor no meterse con los hombres de algunas mujeres!

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